La Empleada: un thriller incómodo entre el abuso y el espectáculo

La adaptación del libro de Freida McFadden llega a los cines con tensión, buenas actuaciones y un desenlace que divide opiniones

CINE

Esteban Vásquez | @esteban.vqz

1/11/2026

Desde su estreno el pasado 18 de diciembre en los cines del país, La Empleada se presenta como un thriller psicológico que busca sacudir al espectador desde la incomodidad. Violencia emocional, abuso de poder y relaciones tóxicas marcan una historia que no pide permiso para mostrar sus aristas más oscuras. La película atrapa desde el inicio y deja claro que no será una experiencia fácil ni complaciente.

La historia sigue a Millie Calloway, interpretada por Sydney Sweeney, una joven con un pasado turbio que acepta trabajar como empleada doméstica para la familia Winchester. Lo que parece una oportunidad de redención se transforma pronto en una pesadilla dentro de una mansión donde nada es lo que aparenta. Nina, encarnada por Amanda Seyfried, se convierte en el eje de una dinámica perturbadora que sostiene gran parte del suspenso.

Dirigida al público que busca tensión constante, la película explora distintos tipos de abuso: físico, emocional y mental. Estos temas se abordan de forma directa y, por momentos, incómoda, especialmente cuando la balanza de poder entre los personajes cambia de forma abrupta. Aunque el filme intenta respetar la esencia del libro de Freida McFadden, opta por un tratamiento más explícito y visual, sacrificando parte de la sutileza psicológica del texto original.

En el apartado actoral, el contraste es evidente. Sydney Sweeney ofrece una interpretación correcta pero limitada, sin lograr profundizar del todo en la complejidad de su personaje. En cambio, Amanda Seyfried destaca con una actuación intensa y comprometida, transmitiendo inestabilidad, fragilidad y peligro con notable precisión. Su presencia eleva la película y deja la sensación de que su historia merecía mayor desarrollo.

La Empleada no es una mala película, pero tampoco alcanza a consolidarse como una obra memorable. Su final apresurado y caótico diluye el peso de los conflictos que venía construyendo, reduciendo en minutos lo que parecía un retrato más profundo. Aun así, entre el morbo, el suspenso y el entretenimiento comercial, la película logra mantenerse en pie, dejando al espectador con una inquietud persistente que no se disipa al salir de la sala.

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